¿Conoces el arte del squirting?

El tema que vamos a tratar en este artículo y que muchas de vosotras nos habéis preguntado es el squirting. En primer lugar, vamos a aclarar el significado de este término que proviene del inglés. Si nos ceñimos a la traducción, significa chorro, por lo que no se trata de un orgasmo convencional, sino aquel conocido en la jerga sexual como “lanzar el chorro”.

Un estudio publicado en la revista científica Journal of Medicine, un equipo médico francés con el doctor Samuel Salama al frente, realizó un estudio sobre este tema y concluyeron que el squirt es una expulsión involuntaria de orina mezclada con una pequeña parte de secreciones prostáticas. Esto se da así porque debido a la excitación u orgasmo, la vejiga no puede contenerla.

Pero, ¿todas podemos eyacular?

En este sentido hay diversidad de opiniones, ya que las encuestas revelan resultados muy dispares. Según el estudio realizado por Emmanuele Jannini, todas la mujeres eyaculamos siempre y cuando el orgasmo provenga de la estimulación de las glándulas de Skene. Dependiendo de la anatomía, puede que la eyaculación sea o no expulsiva. En el estudio, Jannini observó en el 75% de las muestras que el líquido eyaculatorio es redireccionado hacia la vejiga.

La eyaculación femenina es lo más de los orgasmos, y no nos referimos al squirt. Es el máximo placer de la mujer en la cual se produce una descarga de tensiones increíble. Sobre esto también existen estudios, los cuales revelan que la sensación es diferente en cada orgasmo, por lo que no se puede medir la intensidad del orgasmo clitorial, ya que depende de muchos factores. Hay que disfrutar cada uno, ya que son únicos.

Cada mujer conoce su cuerpo y sabe lo que le gusta. Conseguir o no “lanzar el chorro” no debe limitar, sino ampliar las maneras de vivir los orgasmos.

A continuación, te damos una serie de pautas para ayudarte a eyacular.

1.- Relájate y déjate llevar por tus sentidos para que todo fluya. No te encierres en la idea de que tienes que eyacular.

2.- Los juegos preliminares te ayudarán a crear un clima erótico para facilitar la excitación.

3.- Empieza estimulando el clítoris, lo que hará que tu zona G (conocida como punto G, localizada en la pared detrás del hueso púbico) se hinche.

4.- Tras la estimulación, tienes dos opciones para acceder a la zona G: introduce tus dedos o utiliza un vibrador con curvatura. Para poder hacerlo bien, hazlo tumbada. Si estás con tu pareja puedes recostarte sobre ella, sino ponte en la cama y con la ayuda de una almohada descansa tu pelvis (colocada entre las pantorrillas y la cadera)

5.- Lubrica tus dedos corazón y anular e introdúcelos hasta llegar a la zona G. Sabrás que has llegado cuando notes que las paredes vaginales son más rugosas. Si quieres, puedes estimular el clítoris con el pulgar mientras tienes los otros dedos dentro.

6.- Presiona la zona G en círculo de lento a rápido para favorecer la presión en las glándulas de Skene. Éstas producirán el líquido prostático que saldrá disparado.

7.- Puede que tengas la sensación de ganas de orinar. No te preocupes, es normal. Además de esa sensación sentirás un placer increíble.

Esperamos haber disipado vuestras dudas y si necesitáis un vibrador adecuado, no dejéis de visitar nuestra sección de vibradores en La Morada del Placer.